
David Beckham, que había anunciado su retirada hace unos días, se despidió ayer entre lágrimas, de sus compañeros y de la afición del Paris Saint-Germain. El entrenador, Carlo Ancelotti, quiso que el futbolista recibiera su última ovación y fue sustituido en el minuto 80 por Ezequiel Lavezzi.
“Quiero dar las gracias a todo el mundo aquí en París, a mis compañeros, al cuerpo técnico, a los hinchas. Ha sido muy especial terminar mi carrera aquí. Gracias, París. Esta es una de las ciudades más bellas del mundo y estoy triste por irme”, expresó el futbolista al finalizar el partido.








